Periodismo y libertad de opinión

Paterson, NJ.-En términos conceptuales, el periodismo es definido como una ciencia y actividad profesional que en su generalidad, consiste en la captación y tratamiento habitual de la información en cualquiera de sus formas, presentaciones y variedades; se basa en la recopilación y análisis de la información, sea esta de modo escrito, oral, visual o gráfico.

La noción del periodismo describe a la formación académica y a la carrera propia de quien, acorde a su decisión ó por vocación desea convertirse en periodista. En su tratamiento como una disciplina, el periodismo se ubica, en lo general, dentro de las ciencias de la comunicación; aunque en algunos países, dentro de su concepción conductual, se adscribe a la rama de la sociología.

Cada año es celebrado el Día del Periodista en diferentes fechas, acorde a la definición determinada en los países que lo lleva a cabo. Esta es una festividad en la que se celebra como fecha especial a los periodistas y comunicadores, a nivel internacional se realiza el 8 de septiembre, se conmemora el Día Internacional del Periodista, en homenaje al periodista checo Julius Fucik, quien fuera ejecutado por los nazis, precisamente el 8 de septiembre, pero de 1943.

Esta celebración tiene diferentes connotaciones y motivaciones respecto al país, las cuales nos reservaremos en la ocasión, pero haremos mención de las fechas en que es realizada la misma, en los países de América. Argentina: 7 de junio, Bolivia: 10 de mayo, Brasil: 7 de abril, Colombia: no está unificado, 9 de febrero y 4 de agosto, Costa Rica: 30 de mayo, Cuba: 14 de marzo, Chile: 11 de julio, Ecuador: 5 de enero, El Salvador: 31 de julio, Guatemala: 30 de noviembre, Honduras: 25 de mayo,  México: 4 de enero, Nicaragua: 1 de marzo, Panamá: 13 de noviembre, Paraguay: 26 de abril, Perú: 1 de octubre, Uruguay: 23 de octubre, Venezuela: 27 de junio y un día como hoy, 5 de abril, es llevada a cabo en la República Dominicana.

A través del tiempo la libertad de opinión ha tenido una transformación en la forma de comunicar e informa, la cual deja mucho que desear y hace del oficio periodístico un ejercicio con vertientes de diferentes manifestaciones, a favor y en contraposición de los principios establecidos en la ética y la moral de la profesión como tal.

Los periodistas son transformadores y promotores del bienestar social, mediante sus acciones, los cuales sustentan y sirven de transmisores de las informaciones que llegan a la sociedad y que debe estar apegada a principios éticos y morales. Con su accionar el periodista es capaz de trazar la pauta a seguir en materia informativa y permita estampar su sello en la conducta de sus seguidores.

Hoy en día tenemos amplio cúmulo de información y gozamos de una diversidad de canales para difundirla, pero paradójicamente estamos en menos capacidad de poder distinguir lo falso de lo verdadero, debido a la manipulación que existe, por la injerencia de los intereses personales y las acciones particulares de los periodistas ó adláteres del periodismo.

Cada información o noticia que se replica como un eco por todos los medios puede tener análisis diferentes y hasta datos distintos, confundiendo al receptor (lector, oyente, televidente) de tal manera que termina descreyendo de todos, para finalmente aceptar sólo la versión de aquel que dice lo que él desea oír, ya sea por conveniencia u omisión.

Con el advenimiento de las redes llegó lo mejor y lo peor; hoy cualquiera puede subir información falsa a la web y darle apariencia de realidad y connotación de veracidad. ¿A quién creerle? No están mejor las cosas en los medios tradicionales, donde se impone la capacidad de “construir” un legado informativo o las noticias a la medida de quien los sostiene económicamente, o en contra de quien le quitó ciertos privilegios, o a favor de quien se los daba y añora su retorno. En definitiva, a la medida del mejor postor.

De aquí que resulta ser de gran interés la definición que determinó la Real Academia de la Lengua Española a finales del año pasado respecto a la palabra “posverdad”, cuando la incorporó a su Diccionario. Significa que “las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”.

En este sentido, es preciso acotar, como una buena noticia, que en este contexto, no somos pocos los periodistas que hacemos honor al dogma que nos impone el deber de buscar siempre la mejor aproximación posible a la verdad, porque nuestro apego a los principios está por encima.

La importancia de todo esto, es que aún existen dolientes que auguramos por un mejor fomento de los medios para que no sea quebrantada la libertad de opinión, tal como lo consigna la Carta Magna en este aspecto, “Libertad de expresión y difusión del pensamiento”.

Hoy más que nunca deseamos que nuestra nación goce de verdaderos pilares para evitar que sean amancillados nuestros valores para la consecución de una real libertad de expresión. No debemos permitir que sean violentados nuestros derechos a la información pública, ni debemos ser partícipes de componendas para distorsionar nuestros fundamentos.

La conmemoración del Día Nacional del Periodista en la República Dominicana, en este 5 de abril, debe servir de reflexión a un establecimiento de normas que no irrumpan las conquistas y el proceso de desarrollo experimentado, pues la formación de opinión pública, aún con sus escoyos, permite exhibir valores; conjunto la pérdida de institucionalidad, el ejercicio profesional padece objetividad y apegado a la verdad, fruto de los intereses particulares y las manipulaciones de medios de difusión.

El ejercicio de la profesión debe ser retomado y sometido a una reingeniería en la base sustancial de los valores perdidos; dejando los malos hábitos y profesando las buenas costumbres. ¡Que Viva el Periodismo y los dignos de ser Periodistas!

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