Pido la Palabra

Por: Miguel A Gonell, Jr

Paterson, NJ.- En defensa del más ilustre, del más templado y del más humilde de todos los dominicanos. Levanto mi voz de repudio ante los denigrantes comentarios emitidos por un afrancesado que quiere desvirtuar cuán grande y glorioso fue el fundador de nuestra República Dominicana y Padre la Patria Juan Pablo Duarte y Diez.

Con tristeza he escuchado los injustos y deshonrosos comentarios de un hijo ingrato de la República Dominicana, un hijo indigno y mal agradecido que es un gran abanderado de la dominicanidad, el cual paga con las monedas de Judas a aquel hombre que con gran sacrificio, sangre y miseria nos dio la patria de la cual hoy nos vanagloriamos en decir soy dominicano.

Ese Señor que habló con epítetos vergonzosos para enlodar y dañar a nuestra máxima figura y Padre de todos los dominicanos, no merece el respeto ni la consideración de los hijos de Quisqueya, sino los destellos del repudio y la retractación de su condición distinguida de ser un auténtico dominicano, pues no es merecedor.

Muchas veces la ignorancia es osada, otras veces temeraria ó imprudente; pero aquí en este caso no hay ignorancia, es todo lo contrario, se trata de una persona culta a la cual yo admiraba. Aquí hubo alevosía y premeditación con la finalidad de enlodar, profanar y dañar el buen nombre de nuestra máxima figura y ponerlo en tela de juicio.

JUAN PABLO DUARTE DIEZ
Padre de la República Dominicana

Un hijo digno jamás hace cosas semejantes de decir todo lo que le venga a la mente. Creo, sin temor a equivocarme que el Dr. Joaquín Balaguer es quien mejor lo describe en su extraordinaria obra que denominó “El Cristo de la Libertad”, en donde relata que se crio entre las cosas buenas y en bonanza. Sin embargo, se mescló con la clase humilde y basado en eso Duarte fue tan grande como Jesucristo por su gran desprendimiento sin medidas, quien ofrendo todo a cambio de nada. No es de justeza que a un hijo abanderado de la dominicanidad se le permita enlodar su nombre y su memoria.

Para entender a Duarte había que estar sintonizado con un alto sentido, él estaba en otra dimensión. Un hombre que a pesar de tener descendencia de poder económico, era disciplinado, muy delicado, de una estirpe con altos simientes, tan humilde y sencillo como lo describe el Dr. Joaquín Balaguer.

A los buenos dominicanos les pido que olvidemos esos denigrantes, lamentables y tristes comentarios de un abanderado de la dominicanidad que no supo apreciar el gran sacrificio del forjador de nuestra Patria, quien murió en Venezuela en la más extrema pobreza para darnos la nación que disfrutamos hoy; una Patria digna, libre y soberana. “Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla., Duarte.

Estoy seguro de que Duarte en vida, dada su grandeza y su alta investidura, no hubiese emitido un solo detalle para repudiar tal vejamen; quizás para perdonarle. Entendamos que, cuando la miseria habita en el alma de alguien, no hay bondad que funcione. Lamentablemente no existe el más mínimo desprendimientos de sensatez en una persona de esa calaña. Que Dios le perdone. “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones.”, Duarte.

Que viva la Patria que nos dejó Juan Pablo Duarte.

Que Viva la Trinitaria, hoy más que nunca.

Que Viva la República Dominicana, libre y soberana!!!

 

Un comentario en “Pido la Palabra

  • el 26 octubre 2017 a las 1:23 PM
    Permalink

    Excelente articulo ,muy atinado y bien redactado.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *