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Las Estrategias Juegan Papel Determinante en Campañas Propositivas

En politica resulta errante cuando se personalizan los ataques desmedidos sin un plan de propuestas adecuadas para soporte de la acción, si se crean las estrategias contundentes se puede complicar el proceso.

Por: José Delance

PATERSON, NJ.- Las contiendas electorales que han sido manejadas con poca visión o malos planteamientos, para abocarnos a términos de un entendimiento rápido, sin el mero tecnicismo que nos caracteriza a los especilistas en Marketing Político, se identifican por recibir errantes  resultados fruto de sus tropiezos en el trayecto de su procelitismo.

Es ovbio que, cuando se toman acciones de manera personalizada con ataques burdos, feroces y desmedidos, se pierde la contundencia de un plan de propuestas adecuadas que sirvan de soporte a las decisiones que deben tomarse para obtener resultados concretos de compensación positiva.

Los que hemos tenido una trayectoria de amplio espectro en asesorías y consultorías dentro de la política en términos globales, nos vemos compelidos a decir verdades que en muchos de los casos pueden causar dolores hasta en lo más profundo de las versiones más sutiles, pero si nos encaminamos hacia un buen receptor, entonces se logran motivos que conducen a la concecusión de una mejor estrategia a seguir.

El pasado proceso llevado a cabo el 12 de junio en la Ciduad de Paterson, es una muestra clara de este apuntalamiento hacia los planes referenciados, en donde se cometieron faltas garrafales, tanto así que, los contendientes se propinaban sombrerazos al enmohecimiento de sus cabezas, pues no se abocaron a la realización de sus tareas, como los malos estudiantes, solo poniendo excusas; no sustentaron sus planes con acciones propositivas de verdadero alcance que impactara en la población votante para que decidieran por ellos.

Aquí se vieron acciones cifradas en la prepotencia, la arrogancia y la altanería; siendo específico y contundentemente claro y directo, fueron hábiles para escuchar opiniones venidas de pensantes profesionales en la materia, pero sin una consulta concretar, y se abocaron para decidir ejecutar erráticamente los planteamientos; dejando a esperas las estratégicas propuestas y asi lograr desprenderse de su implicación. Con ello recibieron el revés por la equivocación de su accionar.

Otro caso es el de las elecciones presidenciales de Colombia celebradas el 31 de mayo, con una segunda vuelta realizada el 21 de junio, en la que concurrieron los dos candidatos que obtuvieron mayor votación. La contienda trajo consigo diversas polémicas y la finalización del escrutinio fue el 24 de junio del corriente cuando se confirmó la fórmula ganadora, pero se dieron muchos tropiezos al momento de las decisiones correspondientes para la definición de la contienda.

Durante este proceso electoral, el clima de intensa polarización política se mantuvo inmerso en una situación motivada por los debates en torno a la consulta popular cifrada para el 2025 y la reforma laboral impulsadas por el presidente de turno. De igual manera, debemos señalar la tan cuestionada propuesta y posterior retirada de una asamblea nacional constituyente, lo que trajo consigo una andanada de acciones encontradas, malestares que deben ser evitados en materia de tomas de decisiones políticas. Esto y otros aspectos crearon una percepción de muy mal gusto para los que participaban en el procelitismo para esta ocasión.

Siendo consecuentes en este ámbito distintivo de la política global, no podemos dejar de lado el caso de la campaña del Perú, la cual se vió matizada por el retraso en el conocimiento de los resultados de la segunda vuelta electoral, cifrados en la demora sobre la proclamación oficial del contendiente ganador creando inseguridad en la población que esperaba una decisión prudente respecto al proceso electoral.

En ese sentido, existe la intensión de que el próximo Congreso debería evaluar la posibilidad de un mecanismo que permita agilizar los procedimientos existentes para el conteo y proclamación de los resultados, lo que evitaría males que puedan traer a confusión en la población y ajustarse a los nuevos tiempos.

El proceso que llamó poderosamene la atención fue el llevado a cabo el 23 de junio en la Ciduad de Nueva York, el cual es otra estricta demostración de las puntualizaciones que hacemos sobre el plan referenciado, donde las acciones erráticas primaron sobre las estrategias que recayeran en decisiones contundentes, por no abocarse a concretar planteamientos que pudieran crear un mayor impacto hacia los votantes para finalmente lograr sus pretenciones.

Se trata de que una recién llegada a la política logra superar en las primarias demócratas, para ocupar un escaño en el Congreso de los EEUU, a un ‘experimentado’ en la consecusión del procelitismo en esta localidad. Este proceso fue evidenciado por manejos estratégicos erráticos que fueron matizados por acciones arrogantes, intencionalidades con prepotencia y consecuentes altanerías. Volviendo a ser prácticamente aún más claro y vertical, podemos atenuar situaciones que se siñeron a opiniones venidas de una serie de neófitos en la materia. Aquí se tiraron hacia el borde las asesorías y consultas sintetizadas de profesionales.

En ese sentido, las estrategias no fueron eficaces porque se avalancharon poco a poco hacia la ejecusión de sus erráticos planteamientos en forma dislocada, pues no fueron consideradas las estratégicas propuestas, porque buscaron desprenderse de su implicación al respecto; recibiendo el infortunio de su desliz.

Si bien es cierto que, estas erráticas decisiones tomadas por los contendientes en las diferentes localidades que hemos señalado, marcando sus especificaciones en los países a que hacemos alusión, le hiceron una mala jugada; no menos cierto es que si se hubiesen centrados en aplicar planes estratégicos diferenciados, es muy posible que los resultados pudieran ver sido otros, ó al menos, con ciertas marcadas discrepancias.

De aquí que, podemos aceverar con la más pura certeza, que las evidencias que hemos puesto en tela de juicio en nuestro planteamiento, indican que las Estrategias Mercadológicas juegan un papel determinante para las Campañas Poíticas, toda vez que se circunscriban a la vinculación de su accionamiento con versiones propositivas que persigan concitar propuestas adecuadas para el soporte del procelitismo que se decida llevar a cabo en el proceso.

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